
Mediante este método de propagación se estimula que el tallo produzca raíces, de manera que la nueva planta se forme cuando el tallo aún sigue unido a la planta madre y se nutre de ella.
Algunos arbustos, tales como la Forsythia suspensa y Jazminum nudiflorum, a menudo se acodan por sí solos en la naturaleza. Otro grupo que también se acoda por sí mismo en forma natural es el de las zarzas y brezos, tanto sus tipos cultivados como los ornamentales. Los extremos de los tallos de estas plantas se arquean y enraízan en el suelo.
